A Félix Martínez le fue
pedido que hablara sobre los fundamentos teóricos de la historia social de la
literatura. A lo que él resolvió tocar ciertos problemas, viejos, pero no
resueltos que pertenecían a las más influyentes de las tradiciones críticas
sobre la literatura. Las dificultades a las que se refiere el autor se
ejemplifican en las oposiciones de ideología y verdad, relatividad histórica y
valores perdurables, historicidad radical del hombre y naturaleza humana.
1. Ideología al uso de la “idea” (concepción del mundo,
teoría especial, mito). El ser ideología de una idea es, pues, un destino
externo de la misma, que no excluye ni su verdad, ni su falsedad, ni su
inconsistencia lógica
2. No es poco fatigosa la reiteración de que las obras poéticas tienen una
función social o un significado histórico. La cuestión es: qué clase o clases
de funciones cumple la literatura y cuáles son los límites de su significación
histórica.
3. 3. La experiencia ingenua, por otra parte y al otro extremo,
presupone, sin darse cuenta de ello, la accesibilidad intemporal y el valor
inherente, imperdible, de las obras de arte. Parece ser el dominio de las
letras un campo abierto a empeños de información adquirible y de lectura
afinada y sensitiva
4. 4. La idea válida de la historicidad de las significaciones sólo
puede elegirse sobre el fundamento de un mundo a las diversas épocas, la idea
de la historicidad del hombre, sobre el supuesto de una condición humana
duradera.
5. 5. La comunidad del mundo hace posible la diversidad vivida de
percepciones, puntos de vista, etc. Vivida dentro del mundo común. Por ello, el
otro, el prójimo, puede ser un “enigma”, pero no una nada de la cual no tenemos
noticia.
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